miércoles, 24 de octubre de 2007

PARA LEER CON GANAS (y con música) - Textos literarios de los alumnos

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SIMPLEMENTE UN SALÓN...
(de clases)

Casi nunca nos damos cuenta cómo es, pasamos en él bastantes horas de nuestra vida, pero no sabemos cómo describirlo… Aquí van algunos trazos para reconocerlo, ¿lo conoces?

¿Un simple salón?

Más que un salón, es un grupo. Difícil es identificar cómo es que inició una integración. Las características, cualidades, defectos, fueron conjugándose y cocinando lo que ahora se le nombra 21LDPM.

¿Qué esencia tiene? Alegría, aceptación, comunicación, sinceridad, amistad y disgustos, que en ocasiones son fáciles de limpiar.

Es agradable ser parte de este grupo, donde se cosecha y se toman de cada de cada personalidad elementos enriquecedores.

Ivonne Hernández
21LDPM

Mi salón 21

Cada mañana, principalmente los miércoles y jueves, se llena de risas. Mas nunca falta un comentario tonto de alguno de los quince locos del salón; de frío a caliente, tan simple que ha sido testigo de la amistad que crece día con día, a pesar de sus paredes grises que a cualquiera aburrirían. Se tiñe el aire, se hacen debates, se cuestiona y analizan las formas de los diferentes maestros con que se integra el salón.

Pocos días han pasado y en sí ya se cuentan varias historias; con sus pocas bancas y metros cuadrados forma parte de nosotros, pensando en el sentimiento que le damos a un lugar. Lugar que no contará nuestras historias y verá pasar a otras generaciones, como ya lo hizo, pero nosotros somos únicos y contaremos las mil anécdotas de mi salón 21.

Abel J. Bajonero Domínguez
21LPDM-B

Mi salón de clase.

Mi salón de clase es un pequeño salón de una pequeña escuela en una gran ciudad. Mi salón, que a veces parece tan vivo y a veces tan callado, imitando los sonidos de un verdadero cementerio, y con la misma alegría se podría decir.

Todo depende del ánimo de mis compañeros de clase que comparten este salón conmigo, pero no sólo el salón sino las tensiones, presiones, el a veces interminable tedio de la mañana.

Todos sentados en nuestras butacas, tan incómodas como si fueran rocas en una montaña en el invierno más crudo, esperando a que termine una clase de la cual no estamos seguros poder disfrutar; sólo para entrar a la siguiente clase en el mismo salón, entre las mismas cuatro paredes llenas de grietas y pintadas de un gris al borde de la depresión, con una de ellas pintada de azul que atrae tu atención hacia el frente, engañosamente si me lo preguntan, junto con el pizarrón blanco que ofrece un sinfÍin de posibilidades para escribir en él.

Y ese es mi pequeño salón de mi pequeña escuela de una gran ciudad.

Miguel Ángel Almanza Villanueva
21LDPM-B

MI SALÓN DE CLASES
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Mi salón de clases es un salón pequeño; en realidad hay muchas bancas y sus ventanas son pequeñas, pero me agrada. En él llevo cursando y tomando clases tres meses. No puedo decir que es un salón acogedor, ni el mejor salón, pero me he sentido cómoda. Dentro de este salón existe un ambiente agradable, de compañerismo, de unión, de trabajo, etc. Tal vez es porque las personas que estamos allí adentro lo hacemos así.

En este salón mis compañeros y yo hemos pasado el mayor tiempo en cuanto a clases, y a los profesores que han estado con nosotros creo que tampoco les desagrada. El único problema, y gran inconveniente para mí, son las escaleras que hay que recorrer para llegar a él. En cuanto a lo demás, estoy conforme con mi salón.

Karen Edith Silva Fernández
Grupo: 21 LDPM-B

Mi salón de clases

Mi salón de clases, al cual aprecio por pequeño, caluroso y frío, iluminado, a veces huele a comida y a veces huele a sudor, pero siempre está alegre y siempre diferente, conforme al humor de mis compañeros y al mío.
Por lo regular es malo, ya que aunque con las bancas cuidadas y bonitas éstas son demasiado incomodas. Pero, bueno,
al fin, mi salón
al fin, mi casa
al fin, mi hogar.
Paul Renero Campos
Grupo: 21 LDPM-B



LETRAS
(de canciones inéditas, RECIÉN COMPUESTAS
Y HORNEADAS PARA EL RESPETABLE…
de los alumnos)

Canción

Desde la oscuridad del alma
Siempre existe una sonata
Que inicia en una flama
Altera el universo, préndete en llamas

Coro
Busca en tu interior
Y no dejes que los demonios consuman tu mente
La chispa la tienes tú, si dejas que se apague
Ya no quedará nada

La evolución correcta es la llave,
Que abra la inmortalidad
No te dejes que tus sueños se derritan
La historia la escribes tú,
El final cuéntalo ya

Coro
Busca en tu interior
Y no dejes que los demonios consuman tu mente
La chispa la tienes tú, si dejas que se apague
Ya no quedará nada

Abel J. Bajonero Domínguez
21LPDM-B

No te levantes de la cama
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No te levantes de la cama,
el miedo te puede invadir,
no comas, te puedes morir de hambre,
al intentar escribir una canción
un infarto te atormentará,
crea tu melodía
y cántala con el corazón,
quizá el mundo escuche
y despiertes en un lugar mejor
sin rencores y sin envidias
por. vone
Ivonne Hernández Perea
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Canción de Paul Renero Campos

En el metro bus
Yo venía super good
Después de estar a full
Quise, verte en el pool

Aunque no te vi y lloré
De no verte, en el tren
Quizá fuera tu sed
Quizá fuera mí ser

Te vi y te dejé
Sólo para verte en el tren
Aunque existo y no te veo
Aunque existo y no te siento
Yo venía super good
Solamente en metro bus


“El Adiós”

Era la noche más oscura
Estaba llena de terror
Todo comenzó con un grito de dolor
Pasó tan rápido que no lo pudo evitar
Le arrancaron el corazón de tajo
Y quedó sangrando
Penas y recuerdos en un bar
Junto a otras almas vencidas
Que perdieron su camino
Y sus ganas de luchar

(Coro x 2)

La llama de mi vida se extingue
Y estoy cansado de escuchar
Que todo irá bien
Y que nuestros caminos
Algún día se volverán a cruzar

(Solo de Guitarra)

Era la noche más oscura
La última vez que vio
Su sonrisa angelical
Escondiendo el rostro de un demonio
El cual no ha podido olvidar

(Coro)

La llama de mi vida se extingue
Y estoy cansado de escuchar
Que todo irá bien
Y que nuestros caminos
Algún día se volverán a cruzar

Miguel Ángel Almanza Villanueva
21LDPM-B
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RELATOS DE AMOR Y… (otros sustos)
Finales alternativos, historias inventadas, apuntes in situ y otra varia invención en clase y de tarea...

“En Casa”

Mirando la casa, varios recuerdos brincaron a mi mente: los niños, las risas, los miedos, la felicidad. Pero sobre todo el amor que se sentía en el aire. Ahora todo es gris, frío y triste. Al regresar de la capital no quise ver la realidad: habías encontrado una nueva felicidad en la que yo no estaba incluido; eso me destrozó el corazón y no tuve otra opción. El fin llegó, y ahora que regreso no hay niños, no estás tú, ni siquiera aquel hombre que te hace tan feliz. Sólo está esa foto que me recuerda que te olvidé y que sólo pensé en mí; te deseo la mayor felicidad y sólo te pido que cuides a los niños y que no me olvides. Salió de la casa y desapareció; al regresar a la casa, Lucía percibió un olor familiar. Suspiró y sonrió.

Marcela Paredes Campirano
Grupo: 21LDPM-B

El encuentro

Todo empezó en febrero. Era una noche oscura y llovía como ningún otro día; la gente corría para cubrirse del agua que caía contra el suelo. Ya iba en dirección a mi casa, había terminado mi trabajo y me retiraba a descansar, cuando, sin fijarme, choqué con un hombre y caí al suelo. El hombre inmediatamente me ayudó y me preguntó si estaba bien; yo asentí con la cabeza y dije que había sido culpa mía por haberme distraído.

El hombre, apenado por la situación, me invitó un café; yo lo rechacé porque me sentía incómoda con la ropa mojada. Entonces, él insistió en acompañarme a mi casa. Caminamos silenciosos por las calles de Querétaro y Mérida; al llegar a mi casa, el hombre me deseó una buena noche y no pude evitar invitarlo a pasar a tomar un café. Él insistió en preparar el café mientras yo iba a cambiarme esa ropa húmeda. Cuando regresé a la sala, él estaba ahí sentado, sobre el sillón, mirando hacia la ventana la hermosa lluvia. No lo había notado, pero él era muy bien parecido y no puedo negar que me puso nerviosa el hecho de sentarme a su lado.

La noche se había tornado tranquila, el café estaba delicioso. Había sido el café más placentero que había probado en mi vida, pero nunca se lo dije. Platicamos hasta llegar a perder el sentido del tiempo. Parecía que nos habíamos vuelto amigos de toda la vida en tan sólo unas horas. Y así llegó a ocurrir algo inesperado: dormimos juntos, tuvimos una maravillosa noche, y no sólo lo digo por el sexo, también por la compañía. Ya casi era de mañana, él tenía que regresar, le pedí que volviera, dije que estaría pensando en él.

Así pasó una semana, hasta que una noche tocaron a mi puerta; yo sólo esperaba que fuera él, y ahí estaba, sonriendo, me preguntó si podía pasar, no me pude contener y me tiré a sus brazos. Miguel me abrazó y me sentí segura entre su cuerpo. Pero en unos cuantos segundos él me apartó dulcemente y se dirigió a la cocina, para preparar aquel café que había hecho que nuestro encuentro se diera la primera vez.

Me ofreció el café, pero en ese momento lo sentí distante, no podía imaginarme que era lo que pasaba por su cabeza y eso me inquietaba. Por unos minutos hubo un rotundo silencio. Hasta que él se paró y dijo que tenía que irse; le pedí que no se fuera, que esperara, que me dijera por que había estado tan ajeno a mi. Miguel me contestó que ya no regresaría y que nunca me olvidaría, me confesó que estaba casado, que amaba a su familia y no quería apartarse de ellos, así que se despidió con un beso y nunca volvió.

Me quedé sentada en el sillón sin decir algo, viendo cómo se marchaba, sin poderlo detener. Ya sabía que él sólo había sido mío por una noche, todo empezó tan rápido y tenía que terminar de igual manera. Él debía de volver de donde había venido. Pero creo que nunca lo olvidaré, y aunque ya no sienta lo mismo por él, me gustaría que algún día regresara a prepararme ese delicioso café.

Paulina Bernal Luna
Grupo 34LPM B

El novio de la tía Clemencia

La ciudad parecía ser un mundo externo a los callejones donde vivía la tía Clemencia.

Era una mujer caucásica totalmente, pelirroja con ojos de un azul tan profundo que uno se perdería en ellos y su alma se ahogaría sólo de verlos fijamente. Era una mujer que se ganaba la vida como podía, robando, vendiendo, estafando, alardeando; en fin, como podía sobrevivir en los callejones de la ciudad. En un mundo sin ley, donde la luz del sol no es más que aquella que logra entrar a través de los edificios de vez en cuando.

La tía Clemencia solía recorrer los callejones en busca de comida o trabajo, o algún pobre infeliz que se aventurara por aquellos angostos corredores para seducirlos con su belleza y robarles hasta la dignidad. Pero un día vio acercarse a un hombre callado, pálido, delgado, alto, de pelo tan negro como la noche y de mirada pasiva, con ojos tan grises que parecían no tener esencia alguna. No pudo quitarle los ojos de encima, se había enamorado. Corrió este hombre hacia ella y se le abalanzó; la besó, abrazó y con la voz mas tierna del mundo le dijo: ámame, aunque sea una noche pero sé mía.

Se amaron, hicieron el amor de la forma mas romántica y sincera que alguna vez se supo en el mundo perdido atrás de las ciudades. Cuando llegó la mañana él ya no estaba y a la tía le dolía todo el cuerpo. No lo sabia, pero tenía la sensación de que algo había cambiado. Ya no era la misma de la noche anterior.

Veinte años pasarían desde esa noche. Veinte años en los que la tía Clemencia cambiaria su vida casi en su totalidad. Veinte años en los que no envejecería ni un sólo día, como si se hubiera detenido en el tiempo. Ella lo sabia: ya no era humana, pertenecía a la noche.

Fue en ese anochecer que se encontraron una vez más. Se vieron y la tía no pudo evitar correr hacia él, besarlo, abrazarlo y decirle: sabía que te encontraría de nuevo, ámame. Se amaron y cuando los rayos del sol empezaban a reptar por las paredes de los edificios y la tía abrió los ojos, empezó a sentir calor en la espalda. Su amante seguía allí. Pendejo, le dijo, si me hubieras dicho que eras un vampiro nada habría cambiado, te amo.

Diego López Medina
21 LDPM-B


La cama de piedra

Salieron del cine y caminaron rápidamente. No podía desprender su mirada de ella, no podía creer que era ella, todo parecía salido de un sueño. Se había enamorado desde hacía mucho tiempo. Pasaron junto a un puesto de flores y recordó todas las incontables ocasiones en que le había llevado flores a su balcón. Todas las rosas, tan bellas como ella misma, que había depositado fuera de su ventana.

Caminaron durante un largo rato. Nunca se dio cuenta cuando llegaron a aquel parque, a aquel lugar donde se conocerían todas las verdades. Se destrozaron las ropas, se acariciaron, se besaron, se amaron, y justo en el momento en el que su amor llego al clímax ella clavó sus colmillos en su cuello.

Su sangre fluía por su cuerpo, sentía el líquido rojo caer por su piel. Con su uña rosa se hizo una cortada en el pecho y le dio a beber de su propia sangre y juntos emprendieron un camino en las sendas de la noche por siempre.
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Diego López Medina
21 LDPM-B

El cine

Mientras, en el cine, él esperaba pacientemente, se percibió un aroma a químicos farmacéuticos que poco a poco se dejaba sentir fuertemente. Los asistentes no parecían sufrir mella de lo que está ocurriendo, mientras nuestro personaje comenzaba a percatarse de lo que sucedía. Se levantó rápidamente de su asiento y vio que las personas reunidas en la sala de cine sufrían una mutación y dejaban de ser humanos para convertirse a una forma de existencia llamada “muertos vivientes”.

Salió de la sala corriendo, espantado por lo que había visto, y sólo quería dirigirse hacia un lugar seguro y sin saber cuál era corrió entre calles solitarias. Pero recordaba que no estaba solo en aquel cine y se conflictuó internamente ante la posibilidad de regresar.

Al dirigirse de nuevo al recinto de donde antes había huido se encontró con una sala vacía, mientras su lugar se veía ensangrentado y con muestras de violencia.

Decidió ir hacia su hogar y rumbo a su casa se detuvo fuera del panteón, donde vio que surgían los cadáveres de los que hasta antes permanecían muertos. Dentro de ese grupo de “zombies” estaba su amada. Mientras permanecía frío de miedo y pasmado, sintió por la espalda una fuerte embestida de alguien que, mordiéndole el cuello, le quitaba la vida.

Abraham Páez
Grupo: 21LDPM-B

“HISTORIA UN AMOR MUERTO”

Después que salieron del cine iban tomados de la mano, aprovechando cada momento para darse todos los besos que nunca se habían dado, dejando la esencia del amor en cada semáforo de la ciudad que estaba presenciando esas acciones. Pasó el tiempo, la oscuridad se acercaba cada vez más y ellos, al expresar tanto amor, nunca se percataron de la distancia que habían recorrido, ni el tiempo que llevaban caminando, hasta que llegaron a la orilla del mar, cerca de un muelle donde los besos y las caricias nunca dejaron de hacerse presentes.

Hicieron el amor toda noche, perdiendo la noción del tiempo nuevamente ya que habían transcurrido muchas horas. Él no pudo abrir los ojos, ya que fue víctima de un hechizo de Rosa una vez más.

Su alma quedó intacta, sólo estaba en espera de rehabilitar sus energías. Cuando Pedro despertó, un policía le pidió que se retirara de ahí ya que ese lugar estaba en investigación porque unos días antes hubo un accidente, donde una mujer había muerto por causa de un accidente en un bote. Él nunca pudo entender esa situación y hasta los últimos días de vida nunca dejó de hacerse la pregunta de por qué Rosa había esperado a darle su amor ya estando muerta.

Tabata Jasive Frías
Grupo 34LPM B
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1 comentario:

die dijo...

jajajajajajajaja el novio de la tía clemencia escrito por Diego me parecio genial, jajajajajaja lo amé, de verdad lo amé!!!!