jueves, 7 de junio de 2007
EXPOSICIÓN Pig Parade - Profra. Verónica Lupercio
Exposición Pig Parade (cerditos o puercos) organizada por la profesora Verónica Lupercio. En la foto: La profesora con dos alumnos expositores: Darío Martínez y Sergio Garza. Segunda foto: PUERCO EXTRATERRESTRE, de Darío Martínez, y trabajos de los demás expositores.
OPINIONES DE LOS ALUMNOS
Una de las mejores, la del “pig parade”
Empecemos con decir que dentro del tiempo que estado en el IMP la semana académica ha mejorado, ya que cada vez son mas y de mejor calidad los trabajos que mostramos.
La exposición presentada en el salón #2 de restiradores donde pudimos observar algunos trabajos de la materia de diseño, una de las materia primordiales de nuestra carrera, con trabajos como la elaboración de nuevos logos de deportes, la creación de diseños de tipografía de un abecedario y la muestra de trabajos de hojas caladas.
También vimos la exposición del salón # 1, que en mi opinión fue una de las mejores, la de “pig parade”, donde pudimos apreciar la gran capacidad de creatividad que tienen algunos de nuestros compañeros para describirnos parte de su personalidad en cada una de las trasformaciones de los puercos, desde una personalidad bastante grotesca con aquel puerco en color verde olivo que se encontraba degollado, o aquel otro cubierto de dedos del cual no entendí mucho lo que nos quería decir, pero el diseño era bastante bueno. Qué me dicen del puerco dragón buenísimo o del puerco súper IMP.
También pudimos observamos las exposiciones de dibujo, las cuales se exhibieron en los pasillos de Instituto, como la ya clásica exposición de dibujo que se encontraba en la entrada de la escuela.
Pues bien, con la amplia variedad de exposiciones que pudimos revisar, esas fueron las que más me agradaron, sobre todo por la calidad de los trabajos.
Empecemos con decir que dentro del tiempo que estado en el IMP la semana académica ha mejorado, ya que cada vez son mas y de mejor calidad los trabajos que mostramos.
La exposición presentada en el salón #2 de restiradores donde pudimos observar algunos trabajos de la materia de diseño, una de las materia primordiales de nuestra carrera, con trabajos como la elaboración de nuevos logos de deportes, la creación de diseños de tipografía de un abecedario y la muestra de trabajos de hojas caladas.
También vimos la exposición del salón # 1, que en mi opinión fue una de las mejores, la de “pig parade”, donde pudimos apreciar la gran capacidad de creatividad que tienen algunos de nuestros compañeros para describirnos parte de su personalidad en cada una de las trasformaciones de los puercos, desde una personalidad bastante grotesca con aquel puerco en color verde olivo que se encontraba degollado, o aquel otro cubierto de dedos del cual no entendí mucho lo que nos quería decir, pero el diseño era bastante bueno. Qué me dicen del puerco dragón buenísimo o del puerco súper IMP.
También pudimos observamos las exposiciones de dibujo, las cuales se exhibieron en los pasillos de Instituto, como la ya clásica exposición de dibujo que se encontraba en la entrada de la escuela.
Pues bien, con la amplia variedad de exposiciones que pudimos revisar, esas fueron las que más me agradaron, sobre todo por la calidad de los trabajos.
Adrián De la rosa Cortes, Gpo. 20LDPV
Cartonería
Me gustaron todos los cerditos que ésta contenía, ya que estaban muy bien hechos y estilizados; a su manera, cada cerdito tenía su propia esencia y esto me causó alegría ya que cada uno tenía una forma especial y chistosa; los colores en cada uno estaban bien armonizados y pensados en cada parte del cuerpo del cerdito. También las láminas expuestas se veían bien hechas, con creatividad y elementos armonizados.
Me gustaron todos los cerditos que ésta contenía, ya que estaban muy bien hechos y estilizados; a su manera, cada cerdito tenía su propia esencia y esto me causó alegría ya que cada uno tenía una forma especial y chistosa; los colores en cada uno estaban bien armonizados y pensados en cada parte del cuerpo del cerdito. También las láminas expuestas se veían bien hechas, con creatividad y elementos armonizados.
Lucero Orta V., Gpo. 20LDPM
Fotografías: Verónica Lupercio y Rodolfo Espinosa Z.

INSTALACIONES "ARGOT" Y "ELEFANTE ROSA", PUNTOS DE VENTA.- Profr. Israel Aldana, Gpo. 15LDPM
LOS BARES DE LA ANTIGUA MANAGUA - Benjamín Monge
Por encima del chapoteo de la piscina que llegaba tras la puerta clausurada del fondo del bufete, empezaba a sonar como siempre a esa hora el piano melódico del maestro Raúl Traña Ocampo. Los sábados, cuando él se presentaba en cuerpo de camisa para despachar hasta el mediodía, era Sadia Xilú acompañada por la orquesta Champú de cariño la que cantaba en las tertulias bailables del Gran Hotel. Entonces ordenaba por teléfono una cerveza, que el mesero de corbatín le traía con un platito de maní húmedo de sal.
SE CALCINARON - Carolina Enríquez Arvizu, 19LDPM
Los fuegos se encontraron,
chocaron sus caras flameantes,
se abrazaron y sintieron sus corazones de lumbre;
se dieron cuenta que estaban hechos de lo mismo,
que se prendían al unísono,
que juntos podían parecerse al sol,
ser un sol demasiado vivo,
que si algo se les acercara se consumiría.
Sentían que de sus manos
se desprendían lenguas rojas y naranjas
y sus ojos sólo veían luz;
se juntaron tanto que sólo veían luz,
alrededor de ellos nada más existían llamas,
se envolvieron en ellas
como si se sumergiesen en un mar de lava;
con sus bocas se quemaban mutuamente,
sus alientos podrían incendiar mutuas soledades.
La nariz de cada uno olía calor,
el calor que desprendía el otro,
las llamas de cada cual se revolvieron
como una maraña pirotécnica.
No podrían soltarse ambos,
además no querían hacerlo,
su fuego siguió creciendo
y fueron notables
como una bengala en un cielo negro:
su luminosidad alcanzó
hasta donde ellos podían mirar,
el alcance de su vista
era el límite de su fuego,
se siguieron incendiando,
quemándose su corazón y su cuerpo,
crecieron y ardieron intensamente,
y tanto fue el fuego
que desaparecieron también al unísono,
se absorbieron mutuamente.
Un corazón de lumbre
carbonizó a otro corazón de lumbre.
Juntos se deflagraron,
uno calcinó al otro.
Mientras más crecían,
mientras más se juntaban,
se quemaron apasionadamente
en llamaradas de amor.
chocaron sus caras flameantes,
se abrazaron y sintieron sus corazones de lumbre;
se dieron cuenta que estaban hechos de lo mismo,
que se prendían al unísono,
que juntos podían parecerse al sol,
ser un sol demasiado vivo,
que si algo se les acercara se consumiría.
Sentían que de sus manos
se desprendían lenguas rojas y naranjas
y sus ojos sólo veían luz;
se juntaron tanto que sólo veían luz,
alrededor de ellos nada más existían llamas,
se envolvieron en ellas
como si se sumergiesen en un mar de lava;
con sus bocas se quemaban mutuamente,
sus alientos podrían incendiar mutuas soledades.
La nariz de cada uno olía calor,
el calor que desprendía el otro,
las llamas de cada cual se revolvieron
como una maraña pirotécnica.
No podrían soltarse ambos,
además no querían hacerlo,
su fuego siguió creciendo
y fueron notables
como una bengala en un cielo negro:
su luminosidad alcanzó
hasta donde ellos podían mirar,
el alcance de su vista
era el límite de su fuego,
se siguieron incendiando,
quemándose su corazón y su cuerpo,
crecieron y ardieron intensamente,
y tanto fue el fuego
que desaparecieron también al unísono,
se absorbieron mutuamente.
Un corazón de lumbre
carbonizó a otro corazón de lumbre.
Juntos se deflagraron,
uno calcinó al otro.
Mientras más crecían,
mientras más se juntaban,
se quemaron apasionadamente
en llamaradas de amor.
CLEMENCIA TE PIDO - Ricardo Jesús Macedo Martínez, 20LDPV
Ya han pasado 20 años y noches de serenidad invaden mi habitación. Pensar en tus palabras fieles a tus pensamientos me hacen escarmentar mi atolondrada envidia y mi cariño ingrato a un amor sin plegarias. Deduzco que me quieres, muy a tu estilo, un poco liviano; pero no quiero ser uno mas, una treceava parte de tu corazón.
¿Por qué lo divides tanto?
¿Que no te da emoción el Amor?
Prefieres guardar sentimientos y envidias a través de los años, mas no entregarte eternamente: siempre distante, un poco errante. Dando equidad a los hombres, cuando unos amamos más y otros nos merecemos un poco de bondad. Clemencia es tu nombre y yo clemencia te pido.
¿Qué no logras entender el palpitar de mi corazón?
Que grita desesperado intentado hacerte quitar ese rencor. Te entrego todo lo que tengo, pero a cambio quiero un pedazo de cordialidad de tu parte. Espero que con esto te pueda pagar lo que te debo, mas no comprar devoción, emociones o sentimientos. Esas creo que me las merezco.
Eres una terca, eres un amor.
9 de Marzo del 2007
¿Por qué lo divides tanto?
¿Que no te da emoción el Amor?
Prefieres guardar sentimientos y envidias a través de los años, mas no entregarte eternamente: siempre distante, un poco errante. Dando equidad a los hombres, cuando unos amamos más y otros nos merecemos un poco de bondad. Clemencia es tu nombre y yo clemencia te pido.
¿Qué no logras entender el palpitar de mi corazón?
Que grita desesperado intentado hacerte quitar ese rencor. Te entrego todo lo que tengo, pero a cambio quiero un pedazo de cordialidad de tu parte. Espero que con esto te pueda pagar lo que te debo, mas no comprar devoción, emociones o sentimientos. Esas creo que me las merezco.
Eres una terca, eres un amor.
9 de Marzo del 2007
viernes, 1 de junio de 2007
AMOR DESMEDIDO.- Profra. Melina Aceves
Hay tanto y a la vez tan poco que decir...Silencio, eso hay que decirlo. Cuando se ha hecho silencio cada acto cobra una gran dimensión, incluso el más pequeño. Si en medio de este lapso de silencio y “recuperación” se ofrece algo tan sencillo como levantarse de la cama, la vida cobra un significado distinto. Sobre todo si el imprevisto ha llegado como una gran oscuridad que empuja más hacia un infierno interior que hacia una dificultad exterior. Este tipo de experiencia es también muy transformadora. En ella el dolor sacude todos los rincones, hiere cada parte del interior pero, al mismo tiempo, revela la totalidad del espacio que se lleva dentro. Puede enfermar cada recoveco pero es gracias a ese dolor que se gana profundidad. Así, cuando llega el amor, lo divino o el misterio, encuentran fácilmente la manera de resonar en cada punto oscurecido para sanarlo e inundarlo de luz.
Si se ha llegado al límite de la desesperación –donde se experimenta la muerte en vida o donde la carne carga el dolor de quien ha muerto- y se sobrevive, se está al inicio de una serie de batallas que no conducen a la destrucción sino a la reconstrucción. A partir de entonces se comienza a recorrer un camino que trae cada vez una victoria más plena. Las batallas y la lucha siguen, pero lo que es definitivo es que para la siguiente se está mejor preparado y se lastiman menos rincones. Mientras se avanza, el conflicto se libra más desde un centro de sabiduría, amor y poder; se comprende cada vez más que lo que la vida pide no es morir, sino volver a nacer.
Poco a poco se aprende que nada en la cotidianeidad es tan importante para caer en la desesperación. Para empaparse de esta lección es indispensable una continua observación y un anhelo profundo de transformación y trabajo sobre uno mismo. A veces se trata de desmenuzar el dolor hasta llegar al centro, despojarlo de banalidad hasta encontrar la esencia. Entonces se puede comenzar a vivir desde otro lugar y resignificar la existencia. Este proceso no tiene que ver con cuestiones racionales o analíticas, se trata de mirar al dolor desde el corazón para darle tiempo y alivio. Acariciarlo con ternura, dejarlo respirar y escuchar qué necesita. Sólo entonces el dolor da, revela su luz y conduce a la paz.
Es el amor el que salva. Pero también cuanto más se ama más fácil es que se sufra. Con un gran amor viene un gran dolor. Estos dos, el amor y el dolor, son eventos que no pueden predeterminarse. Tampoco pueden aprenderse –no del todo-, cada quien ama y sufre de modo distinto. Ambos tienen que ver con dejar seguridades y convencionalismos, sólo así se experimentan de manera plena y su potencia transformadora se pone en acción. Si el amor es desmedido y no acepta límites, el dolor puede venir de la misma manera y con la misma intensidad. Pero esto asegura una vida profunda, libre de banalidad, donde cada experiencia mueve lo que vive dentro y convierte la existencia en una obra de arte. Si no se es un artista, se puede aprender a vivir como uno, o tal vez se es un poeta y sólo basta reconocerlo. Gioconda Belli en Obligaciones del poeta dice:
“...tenías los ojos abiertos desde que
El amor desmedido, la confianza y la ingenuidad son también características de un santo. Pero la santidad y el misterio no exigen la toma de votos, no piden sólo monjas, sacerdotes y mártires, se puede servir desde muchos lugares. Como en La Anunciación hecha a María de Paul Claudel, donde cada personaje encuentra su lugar y su manera de servir al proyecto divino. De todos ellos, Violana es la única que alcanza la santidad, pues ha cortado con todo, ha aceptado todo y se ha ofrecido entera.
Hay que saber escuchar al misterio para entender desde dónde quiere que se le sirva. Para ello es indispensable dejar de apostar sólo a los proyectos personales. Se tiene que recordar y ofrecer cada día el amor, la belleza y la confianza; entonces esta acción desinteresada regresa y colma de bendiciones la vida. Se debe aprender a observar desde un espacio elevado, en íntima conexión con el origen. Desde allí pueden verse los distintos colores de una vida humana y apreciarse los matices del universo entero. Hay que decir sí, sí al amor desmedido, sí al dolor, sí a la vida...sólo entonces emerge la salvación.
Si se ha llegado al límite de la desesperación –donde se experimenta la muerte en vida o donde la carne carga el dolor de quien ha muerto- y se sobrevive, se está al inicio de una serie de batallas que no conducen a la destrucción sino a la reconstrucción. A partir de entonces se comienza a recorrer un camino que trae cada vez una victoria más plena. Las batallas y la lucha siguen, pero lo que es definitivo es que para la siguiente se está mejor preparado y se lastiman menos rincones. Mientras se avanza, el conflicto se libra más desde un centro de sabiduría, amor y poder; se comprende cada vez más que lo que la vida pide no es morir, sino volver a nacer.
Poco a poco se aprende que nada en la cotidianeidad es tan importante para caer en la desesperación. Para empaparse de esta lección es indispensable una continua observación y un anhelo profundo de transformación y trabajo sobre uno mismo. A veces se trata de desmenuzar el dolor hasta llegar al centro, despojarlo de banalidad hasta encontrar la esencia. Entonces se puede comenzar a vivir desde otro lugar y resignificar la existencia. Este proceso no tiene que ver con cuestiones racionales o analíticas, se trata de mirar al dolor desde el corazón para darle tiempo y alivio. Acariciarlo con ternura, dejarlo respirar y escuchar qué necesita. Sólo entonces el dolor da, revela su luz y conduce a la paz.
Es el amor el que salva. Pero también cuanto más se ama más fácil es que se sufra. Con un gran amor viene un gran dolor. Estos dos, el amor y el dolor, son eventos que no pueden predeterminarse. Tampoco pueden aprenderse –no del todo-, cada quien ama y sufre de modo distinto. Ambos tienen que ver con dejar seguridades y convencionalismos, sólo así se experimentan de manera plena y su potencia transformadora se pone en acción. Si el amor es desmedido y no acepta límites, el dolor puede venir de la misma manera y con la misma intensidad. Pero esto asegura una vida profunda, libre de banalidad, donde cada experiencia mueve lo que vive dentro y convierte la existencia en una obra de arte. Si no se es un artista, se puede aprender a vivir como uno, o tal vez se es un poeta y sólo basta reconocerlo. Gioconda Belli en Obligaciones del poeta dice:
“...tenías los ojos abiertos desde que
asomaste al mundo la cabeza
y tu piel era más tierna y delgada
que la de las gentes nacidas a ojos cerrados,
fuiste privilegiado para el dolor y la alegría,
hijo del mar y la tormenta,
hecho para buscar tesoros en pantanos y desiertos.
Tu legado fue el desmedido amor,
la confianza, la ingenuidad...”
El amor desmedido, la confianza y la ingenuidad son también características de un santo. Pero la santidad y el misterio no exigen la toma de votos, no piden sólo monjas, sacerdotes y mártires, se puede servir desde muchos lugares. Como en La Anunciación hecha a María de Paul Claudel, donde cada personaje encuentra su lugar y su manera de servir al proyecto divino. De todos ellos, Violana es la única que alcanza la santidad, pues ha cortado con todo, ha aceptado todo y se ha ofrecido entera.
Hay que saber escuchar al misterio para entender desde dónde quiere que se le sirva. Para ello es indispensable dejar de apostar sólo a los proyectos personales. Se tiene que recordar y ofrecer cada día el amor, la belleza y la confianza; entonces esta acción desinteresada regresa y colma de bendiciones la vida. Se debe aprender a observar desde un espacio elevado, en íntima conexión con el origen. Desde allí pueden verse los distintos colores de una vida humana y apreciarse los matices del universo entero. Hay que decir sí, sí al amor desmedido, sí al dolor, sí a la vida...sólo entonces emerge la salvación.
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